Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.

Satiriza a las personas habitúan a quejarse o acongojarse por asuntos de poco calado.

¡Ay del ¡ay! que llega al alma, y en llegando, allí se para!

La parte inicial del refrán, es una frase del poema «El Penado», de Antonio Ros de Olano. Este poema, de clara inspiración popular, evoca elementos del flamenco.

El amor romántico es el responsable de nuestra nefasta educación sentimental. Según ese amor, los amantes están destinados el uno para el otro más allá de su voluntad. Ese sentido posesivo del amor romántico explica la muerte de muchas mujeres y el sufrimiento del hombre que habla en este poema.

¡Ay del ay que al alma llega!-
Por matar a una mujer
incurrí en la última pena;
mas trocó el rey la condena,
y mi vida es padecer
amarrado a una cadena…
-¡Ay del ay que al alma llega!

Me quitó el juez mi caballo;

el alguacil la vihuela;

me quitaron lo que callo…,

¡Regalo de ella, y no hallo

memoria que más me duela!

-¡Ay del ay que al alma llega!

¡Camposanto de Jerez,

si ella en ti resucitara

y a mí me soltase el juez,

la mataría otra vez,

antes de verle la cara!

-¡Ay del ay que al alma llega,

por matar a una mujer!

El penado, ANTONIO ROS DE OLANO

2 comentarios en «Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.»

  1. «Ay del ay , que al alma llega , y llegando ahi se queda»

    Mi abuelo en Cuba de descendiente de espanoles, decia esa frase , sin mas comentarios, yo creo que es una extension de los sentimientos tristes que tienes y no haces comentarios con nadie porque no tienen forma de cambiar.

    Me gustaria saber de donde procede esa frase. es acaso el titulo de una poesia?

  2. Es un poema de Antonio Ros de Olano

    El penado

    _¡Ay del ay que al alma llega!

    Por matar a una mujer

    incurrí en la última pena;

    mas trocó el rey la condena,

    y mi vida es padecer

    amarrado a una cadena…

    _¡Ay del ay que al alma llega!

    Me quitó el juez mi caballo;

    el alguacil la vihuela;

    me quitaron lo que callo…,

    ¡Regalo de ella, y no hallo

    memoria que más me duela!

    _¡Ay del ay que al alma llega!

    ¡Camposanto de Jerez,

    si ella en ti resucitara

    y a mí me soltase el juez,

    la mataría otra vez,

    antes de verle la cara!

    _¡Ay del ay que al alma llega,

    por matar a una mujer!

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