El abad y su manceba, el barbero y su mujer, de tres güevos cómense dos; esto ¿como puede ser? Publicaciones relacionadas: Visto lo visto alabado sea Cristo. Cielo de junio, limpio como ninguno. Tus deseos son órdenes para mi Por San Isidro labrador (15 de mayo ), se va el frío y viene el calor