Todos somos hijos de Adán y Eva, pero nos diferencia la lana y la seda. Publicaciones relacionadas: El roble le dijo al clavo, partiras la cabeza pero no el rabo. Más vale un tonto que no me entienda, que un pillo que me venda. Poco sol, poca cena y poca pena Quien alaba al tonto la tontería le hace más tonto todavía